| Las
actividades desarrolladas en esta área están
orientadas hacia la búsqueda oportuna de mercados
de productos recién introducidos, la mejora de las
condiciones comerciales tradicionales y la capacitación
y asesoría comercial para los productores, a fin
de generar conciencia de negocios al interior de las organizaciones
para obtener un mejor nivel de vida.
Como consecuencia de la globalización, las cadenas
agroalimentarias han adoptado nuevas formas de organización
que implementan servicios especializados para responder
eficazmente a los diferentes mercados y que son llamadas
Redes de Valor.
Estudiar los mercados, lo cual significa generar
información actualizada sobre tendencias, demanda,
calidades, ventanas de mercado, segmentación y
nichos de mercado. Asimismo se requiere identificar las
oportunidades para poder agregar valor y los mecanismos
para lograrlo.
Avanzar en la red de valor, para lo cual se
requiere crear o desarrollar las asociaciones, alianzas,
subcontratación u otras estratégicas que
faciliten la integración horizontal y vertical.
Esto requiere de instrumentos, herramientas e incentivos
para su impulso, así como de la asesoría
especializada para que la articulación económica,
institucional y social sea sustentable.
Tecnologías ad-hoc. El productor o empresa
que se integre a una determinada red de valor tendrá que
adecuar sus tecnologías de acuerdo a los diferentes
tipos de mercado para cumplir con las especificaciones,
normatividad e inclusive certificarse en caso de ser
necesario. Estas tecnologías se refieren, primero,
a la producción primaria, especialmente a tecnologías
de manejo y cosecha que eficienticen la mano de obra,
a fin de hacer competitivas a las pequeñas explotaciones
tradicionales a nivel internacional, al mismo tiempo
que le permiten mejores pagos y prestaciones a la mano
de obra y mejores ingresos para el propietario y su familia.
Además se deberán abarcar los procesos
de almacenamiento, transformación, logística
y administración.
Innovación y diseño de productos.
En el contexto de apertura de los mercados, la competitividad
es el eje determinante del proceso de transformación
de la. Bajo el enfoque tradicional, la mayor o menor
capacidad de competir que tenía un país
era determinada por sus ventajas comparativas -clima,
recursos naturales, mano de obra barata-. Ese concepto
estático ha sido modificado por otro más
dinámico en donde el eje central es la capacidad
de coordinar esfuerzos y recursos, incorporar diseños,
procesos de innovación tecnológica, información
y desarrollar capacidades de los agentes productivos,
lo que se refleja en una mayor competitividad para enfrentar
las nuevas condiciones de la economía
Coordinación interinstitucional. Para
el impulso del proyecto se requiere de un gran esfuerzo
interinstitucional, tanto de entidades gubernamentales,
privadas y de docencia. El objetivo de esta coordinación
es la de armonizar esfuerzos y generar sinergias que
permitan acelerar los procesos de integración
de redes de valor.
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